El desarrollo de políticas públicas conlleva un complejo proceso en el cual incluso los mejores argumentos y las investigaciones más sólidas pueden no encontrar eco y no ser tomados en cuenta. Los dirigentes y tomadores de decisiones se enfrentan a demandas encontradas, a menudo sustentadas por evidencia contradictoria, lo que dificulta que las voces de los investigadores independientes sean escuchadas. Y para complicar aún más el escenario se suman los bajos niveles de interés y comprensión de los temas de políticas públicas por parte del público en general, la falta de voluntad política, la inercia burocrática y los contra-argumentos promovidos por los interesados en mantener sus propias agendas.
A la vez vivimos en una era en la que el uso de servicios y aplicaciones interactivas basados en la web, incluyendo los sitios de redes sociales, sitios donde se comparten contenidos de video y otros soportes, wikis y blogs, han cobrado un crecimiento explosivo a nivel global, del que no escapa América Latina. Las investigaciones existentes sobre el impacto de estas tecnologías conocidas como Web 2.0 enfatizan sobre el impacto que están teniendo en la vida social de las personas, en el activismo político y en las industrias de publicidad y medios.
En los sitios de organizaciones que emplean Web 2.0, ya sea para influir en elecciones, opinión pública o políticas públicas, abunda evidencia anecdótica del alcance de estas tecnologías. Sin embargo los investigadores, activistas y hacedores de políticas públicas se encuentran recién en una etapa inicial de exploración de los posibles alcances de las redes sociales en línea en las diferentes etapas del proceso de influencia en políticas públicas. Por lo cual existe una carencia de investigación formal en el tema. ¿Cuál es la postura de los investigadores y los hacedores de políticas públicas con respecto a las herramientas y servicios Web 2.0? ¿Las utilizan? ¿Estarían dispuestos a usarlas? ¿Los investigadores tienen experiencia en el uso de estas herramientas interactivas en línea para difundir sus estudios y promover discusiones? ¿Pueden tanto los investigadores como los hacedores de políticas públicas aprovechar el poder de crowd-sourcing para mejorar su conocimiento de los asuntos políticos y sus posibles soluciones? ¿Qué herramientas serían las más apropiadas para ser adaptadas para esta tarea?

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